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HISTORIA DEL GIRO

En el México prehispánico el calzado no era muy común únicamente utilizaban los llamados cactlis las personas de elevado rango social. Al rey de Michoacán se le conocía como el gran Caltzonzi, el que nunca se descalza ya que no debía quitarse los zapatos frente emperador Moctezuma en señal de respeto porque no era su inferior, más bien su igual, y no era su tributario.

El mundo preshispánico el calzado sólo se empleaba en ocasiones ceremoniales muy especiales. Ese calzado, el de los cactlis, o cacles era una sandalia hecha de cuero con correa. Podía convertirse en una prenda bordada muy lujosa, acorde con la jerarquía del dignatario.

Es sabido que Moctezuma calzaba por única vez cada par de cacles y que después regalaba ese par a algunos de sus miembros de su séquito.

Con la conquista de los españoles llegaron las botas altas hasta el muslo y los botines cortos hechos con cuero de ganado vacuno. Muchos soldados de Cortés empleaban sin embargo la popular alpargata de tela y suela y fibra vegetal.

También llegó con el virreinato los elegantes zapatos de gamuza, de fieltros y terciopelo, la babucha de punto hacia arriba y el calzado suave de mujer con discretos tacones de madera. Muy pronto la Nueva España se organizaron, a la usanza medieval, los gremios artesanales que fabricaban calzado.

En la segunda mitad del siglo XVI y durante casi todo el siglo XVII el calzado masculino estuvo dominado por el borceguí negro con hebillas plateadas y por las botas de montar, las cuales antecedieron a las "federicas", a media pierna ó inclusive, botines que llegaban hasta el tobillo. la moda femenina era bastante variada, abarcaba zapatos de pieles y telas finas oscuras, elaborados con bordados de oro o de plata y con tacones pequeños. Las mujeres negras y las mulatas usaban zapatos muy altos, las indias no llevaban calzado alguno; acaso los cactlis que todavía utilizaban los indios. Por su parte, la Nao de China trajo hebillas y adornos de marfil y de concha nácar, chaquiras y lentejuelas para el calzado.

La industria del calzado de gran tradición en México, ha tenido un fuerte desarrollo, caracterizándose por una gran utilización de mano de obra y por estar constituída fundamentalmente por micro y pequeñas empresas, que representan alrededor del 90% del número total de empresas fabricantes de calzado.

El número de empleos directos que genera la industria es alrededor de 100 mil y la segmentación del mercado de calzado es la siguiente: damas 33%, caballeros 23%, botas 12%, calzado deportivo 19%, calzado de seguridad 6% y otros 7%.

La contracción del mercado nacional, la elevada competencia y la devaluación de la moneda, propició que esta industria cambiara su enfoque hacia la búsqueda de nuevos mercados fuera de nuestra frontera y al desarrollo de estrategias para conservar el mercado nacional.

En relación con las negociaciones en el marco del Tratado de Libre Comercio, se desgravaron algunas fracciones arancelarias de la industria del calzado de manera inmediata al entrar en vigor éste, y quedaron gravadas 24.5% de las fracciones de los Estados Unidos, 29% Canadá y 42% de México con un período máximo de 15 años para la desbravación completa.

La industria del calzado mexicano tiene que rivalizar con países especializados y competitivos; en la fabricación de calzado, Italia y España producen calzado que está a la vanguardia, en diseño, moda y acabados; los países de la Cuenca del Pacífico obtuvieron ventaja con la utilización de nuevos materiales que reducen los costos y tienen precios competitivos, además de contar con una vocación exportadora.

La industria nacional no tiene diseños propios con imagen y reconocimiento internacional; sin embargo una parte importante de las exportaciones se realizan a la comunidad Europea, principalmente a Italia, Francia y Alemania, ya que el costo laboral es inferior al de los países europeos y la calidad mexicana se empieza a reconocer a nivel mundial

Las micro y pequeñas empresas en este giro, enfrentan altos costos asociados a los desperdicios, reprocesos, cobertura de garantías u otros derivados de errores de producción y/o administración, eso sin contar los costos financieros por los prestamos.

El consumo de mexicano es de 250 millones de pares de calzado al año, actualmente se fabrican 200 millones y se importan 40 millones, la capacidad instalada es de 380 millones de pares al año y sólo se utiliza al 65%.

Cifras oficiales indican que el 80% de la población utiliza algún tipo de zapato formal y por lo menos el 20% restante usa algún otro tipo de calzado: guarache, tenis de plástico, zapato de hule, de lona, de tela, entre otros.

Las importaciones de zapatos de otros países se han incrementado debido al abaratamiento de la mano de obra y la materias primas, afectando a la industria nacional.

La mayoría de la tecnología y equipo es extranjero y en mucho de los casos la competitividad y la globalización de la economía ha ocasionado que se estén perdiendo mercados.

De acuerdo a la información del INEGI, el 93% de la industria introdujo maquinaria y equipo en el proceso productivo, con las siguientes características:

37% maquinas-herramientas.
7.5% máquinas-herramientas de control numérico
11.6% máquinas-herramientas de control computarizado
4.5% maquinaria robotizada
16.8% equipo manual y
22.5% equipo automático
  • La balanza comercial del giro (en miles de US$) se muestra a continuación:
 

1995

1996

VAR %

Exportaciones
Importaciones

595,405
536,430

754, 405
728828

26.7
35.9

 

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